Monasterios y conventos, el nuevo destino de moda en Italia
Los frailes y monjas, en algunos casos de clausura, han abierto las puertas de sus monasterios a familias y jóvenes a los que permiten participar en sus actividades y rezos diarios, además de escuchar sus inquietudes y orientarlos espiritualmente.
Estos alojamientos, en su mayoría construidos en la soledad de las montañas, tienen capacidad para hospedar entre veinte y setecientas personas y dejan al visitante libertad para salir de sus dependencias cuando lo deseen.
"En estos tiempos en los que el rezo y la reflexión pasan inadvertidos", las monjas agustinas del Retiro de Lecceto, cerca de Siena, dan a los visitantes esta oportunidad, señaló a Efe la madre Sofía.
Pero no son las únicas. Casi 3.000 abadías, monasterios y conventos pueden reservarse en http://www.hospites.it, sitio web dedicado a este tipo de turismo, donde también se informa de las actividades culturales que ofrecen las localidades cercanas.
El santuario mariano de Oropa, el más importante de los Alpes italianos, a 1.200 metros de altura, es uno de los alojamientos más imponentes, al que cada año acuden alrededor de 36.000 personas, indicó a Efe una de las encargadas del servicio de reservas, Graziella Ferraris, del que no se ocupan las religiosas.
Con capacidad para setecientas personas, este santuario ofrece habitaciones sin baño a partir de veintiún euros (veintinueve dólares) la noche o una amplia suite con salón interior y decorada con muebles de época por 65 euros (unos noventa dólares).
Dentro del mismo recinto se puede elegir entre doce restaurantes diferentes y su entorno, muy cercano al valle de Aosta, permite realizar actividades de montañismo y esquí.
Los monjes benedictinos tienen entre sus normas el deber de recibir a todos los huéspedes, como señala la Regla de San Benito, y por ello en el monasterio de Subiaco, en la región del Lazio, también se acoge a turistas.
La comunidad de quince frailes de Subiaco, uno de los monasterios benedictinos más importantes de Italia, permite a los huéspedes participar en los rezos diarios, que incluyen cantos gregorianos típicos de esta orden.
Además de las actividades propias de la vida monacal, Subiaco también ofrece "paisajes incomparables", explicó una de las encargadas del servicio de reservas, Francesca Ceccere.
Las 32 monjas agustinas del Retiro de Lecceto trabajan la artesanía en madera para mantener su convento y algunos de sus huéspedes piden ayudarlas en sus labores, además de participar en sus rezos, que comienzan a las 06.00 horas.
La mayor parte de las congregaciones religiosas viven con el voto de pobreza y en la austeridad, pero hacen gala de su hospitalidad ofreciendo algunas comodidades a sus visitantes, como televisión y restaurante, según la web http://www.turismoreligioso.it.
Los jóvenes también pueden participar en convivencias y reflexiones organizadas por los religiosos específicamente para ellos.
Es el caso de los franciscanos del Sacro Convento de Asís, que organizan durante agosto actividades semanales dirigidas a adolescentes de entre 14 y 17 años, "desde el punto de vista espiritual y cristiano", señaló el padre Vincenzo Coli.
Estos momentos de oración se compaginan con la visita a los lugares más importantes de la vida de san Francisco, como el lugar al que iba a rezar, el convento de San Damián, la capilla Porziuncola -donde vivió y murió en 1226- y su tumba, ubicada en la basílica de Asís
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